
Este sábado, al volver del trabajo puse la tele y allí estaba el Atleti, como siempre, apoyado por los más fieles, entre los que siempre me encontraba. Pude ver un gran partido a pesar de la derrota y los condicionantes de siempre: frío, partido loco, goles, emoción y robo arbitral. Pero mi deseo es volver a ver en directo a los míos lo antes posible.
Desde el mes de agosto pasado, perderme un partido del Atleti en el Calderón era un pecado. No he faltado nunca salvo castigo (unas malas notas) o enfermedad. Cuando han jugado eliminatorias resueltas o por resolver, contra el Mensajero, Recre y otros equipos siempre he estado con los míos. Hoy por hoy es mi mayor anhelo.
La temporada sin ser brillante tampoco se puede calificar de horripilante. El equipo ha afrontado ya casi un tercio de la temporada y seguimos en la lucha por los puestos de Champions. No es lo deseado (ojalá estuvieran más arriba) pero de momento el equipo no da para más. ¿Culpables? Supongo que para muchos serán Cerezo, Gil Marín, Pitarch, Perea y Raúl García, etc. Las actuaciones arbitrales, algún erróneo planteamiento y los fallos puntuales son los principales culpables de la situación clasificatoria actual, unido a los condicionantes antes mencionados.
En su día, aposté por esperar para calibrar la medida real de este equipo. Actualmente, nuestra posición en la tabla es fiel reflejo de la realidad sin obviar lo mencionado anteriormente. Aún así, el Atleti está vivo en la Europa League y en la Copa del Rey, no se sabe hasta dónde llegará, pero sigo manteniendo intacta mi ilusión de completar una gran participación en ambas competiciones y mejorar en el torneo doméstico.
Hoy miércoles tendré la oportunidad de volver a pasear por la gradas del Calderón y me emociono con sólo pensarlo. Nos jugamos la clasificación, en una competición de la que somos los CAMPEONES, y espero que el equipo muestre lo mejor de sí mismo para dar buena cuenta de lo griegos. Echo mucho de menos el Calderón y por fin vuelvo a casa. Aúpa Atleti.
Nací en Madrid en el 74, en la calle Juan Bravo, pero mi vida se desarrolló en la antítesis, Orcasur. Emigré y estoy acampado en Majadahonda, lo que me permite visitar las instalaciones de mi Atleti muy a menudo.
Licenciado en Derecho, escritor en ciernes y atlético de cuna, siempre pienso en rojiblanco.
Con un master deportivo a mi espaldas en busca de la información perdida, con ganas de demostrar que el periodismo deportivo no es cosa de un solo color, el blanco. Soñando cada día con ver a mi Atleti en la cima.