
El producto nacional parece que no vende ni convence hasta que se le da la oportunidad. El joven Adrián llegó procedente de un Deportivo que se había ido a Segunda, quizás por haber sido el conjunto que menos goles había hecho de toda la categoría. Esto sumado a su bajo coste y su condición de español le restaron portadas con la elástica colchonera. Sin embargo el ‘neno’ también llegó con el Campeonato Europeo Sub-21, con el trofeo de máximo goleador de dicho torneo y la designación como mejor jugador.
Adrián lleva en Liga tres goles, ya ha marcado la mitad de tantos que Diego Costa hizo en toda la temporada pasada y se encuentra a tan sólo cinco de los que hizo Diego Forlán. El internacional español llegó con fama de fallar lo imposible y está respondiendo con desmarques, goles y asistencias. Se ha ganado a pulso un hueco en el once inicial de Manzano y a día de hoy no se entiende la suplencia sufrida hasta ahora.
El delantero asturiano ofrece muchos recursos a un equipo que anda muy romo en ataque y en el que sólo tres jugadores han hecho gol en la competición doméstica. A todo esto se suma una inoperancia extrema fuera de casa, donde sólo se han anotado dos goles, acompañados de un triste juego. El actual ‘siete’ tiene muchas opciones de convertirse en un hombre importante dentro del Club rojiblanco si sigue mostrando ganas, humildad, trabajo y buen hacer.
Se trata de un jugador con muchas variantes y que puede ocupar varias posiciones (enganche, delantero centro, extremo). Adrián se ha destapado aparte de los goles con espléndidas asistencias y una capacidad inusitada para detener el tiempo dentro del área. Su primer gol al Udinese o el regate en el tercero destapan en el asturiano una calidad al alcance de muy pocos.
No es momento de lanzar la campanas al vuelo ni de elevarlo a los altares, pero tampoco se puede negar la obviedad de que los atléticos estamos ante un gran jugador. Quizás y sin saberlo tengamos un buen producto made in Spain que sobre el que empezar a creer.
Nací en Madrid en el 74, en la calle Juan Bravo, pero mi vida se desarrolló en la antítesis, Orcasur. Emigré y estoy acampado en Majadahonda, lo que me permite visitar las instalaciones de mi Atleti muy a menudo.
Licenciado en Derecho, escritor en ciernes y atlético de cuna, siempre pienso en rojiblanco.
Con un master deportivo a mi espaldas en busca de la información perdida, con ganas de demostrar que el periodismo deportivo no es cosa de un solo color, el blanco. Soñando cada día con ver a mi Atleti en la cima.