
En esta última década, que no puede llamarse ni prodigiosa ni digna, hay que remontarse a la temporada 97-98 para encontrar la “mínima” diferencia establecida con el campeón en 14 puntos. La máxima, se produjo con la vergüenza del descenso, y se fue a los 38 puntos.
Curioso el dato que arroja el decenio también sobre los partidos perdidos por temporada. En ninguna se baja de las dos cifras, o las decenas. Y la marca sólo se rompe en 2ª División, el año del retorno (gracias de nuevo, Luis), quedándonos en 9 perdidos. Esa misma temporada, con la anterior también en la misma categoría, se logró romper la barrera de la decena y pico de encuentros ganados, sobrepasando la veintena. En primera, nunca en ese período hemos conseguido llegar a ese parámetro.
La competitividad, rasgo fundamental en el Atleti, ha ido perdiéndose de manera flagrante. Los datos arrojan una caída en cuanto a objetivos mayores, que posiciona al Club en un lugar de media-alta tabla, cuyo propósito fundamental pasa por llegar a un cuarto puesto que sólo se ha producido en una ocasión durante estos diez años.
Así pues, podemos deducir que el llamado “Tercer Club de España”, no tiene traducción en la clasificación de la competición, ni siquiera en ese tercer escalón del podio que le podría corresponder por potencial tanto institucional, como social, como deportivo. No hablemos pues de segundos o primeros puestos… Las diferencias con el campeón de turno, suelen ser entre sonrojantes y abismales. Año tras año.
Durante esta década, no sólo no se ha hecho honor a la media deportiva que el Club señala a lo largo y ancho de su Historia (una Liga, una Copa, algún subcampeonato y varias participaciones en la ahora denominada “champions”); sino que se han dilapidado 9 años para entrar en dicha Copa de Europa, 8 para acceder a la devaluada UEFA y se ha soportado la ignominia de permanecer dos años en la categoría de plata.
Ya, ni corriendo, se puede salvar esta nefasta década. Porque en la temporada 2008-2009, aún por concluir, se nos vuelven a negar los títulos por 13ª vez. Para otra ocasión, se analizará a los nosecuantos entrenadores y tropecientos jugadores que tuvieron la culpa de todo este desaguisado. Y si hace falta, recurrimos al “pupismo”, al empedrao o al cha-cha-chá. Porque la “línea editorial” para la que escribo, y me gano mis lentejas, me recomienda que no ponga en el disparadero a otros de más enjundia. No vaya a ser que los aficionaos del Atleti reaccionen, y toquen los cojoncillos al bipolarismo patrio. O a las casas de veraneo. O a las exclusivas fetén.
O a las cenitas por la pati…
Un cordial saludo, atléticas. Atletistas. Indias. Colchoneras. Saludaos quedan también los tíos, se sobreentiende, que no hace falta una ministra pa' que se sepan estas cosas tan básicas...
Mi nombre, en el barrio, es Luismi, aunque por 'interné' se me conozca por Cochise. En esto del Atleti, llevo “secuestraó” tanto como muchos, más que algunos y menos que otros. Hasta finales de los 70, no creo que tuviera constancia firme de que alguien por allá arriba me tocó con una varita a Rayas. Ya sabéis el color, no insisto. ¡Ah! Y que en mi barrio de casi toda la vida, se inauguró hace no mucho un polideportivo al que bautizaron como “Luis Aragonés”. Cual pica en Flandes. Y que eso de escribir y pintar, me viene de cani; en plan autodidacta, que menudos somos los atléticos pa' que nos ordenen...
Como las presentaciones personales, así, con el mando a distancia, no me van ni medio mucho, voy a dar por concluido el prólogo. Iré asomando mi biografía atlética con algún articulillo que los “jefes” me vayan dejando colgar. Supongo, que como a otros compañeros que darán el callete por aquí, con su particular visión del Atleti.
Pues hale, a la “compota”. Que hay mu buena fruta pa' hacerla. Sin tener necesariamente que ser manzanas “manolete” ni fresones “ruiz”. Ni, por supuesto, guindos “de la parra”.
Que sea lo que Neptuno, y sus hijos, quieran.
S I E M P R E A T L E T I.-