
Quien de tal guisa fablaba, decíase llamar don Floren y Tino de todos los Fernándeçes por la G. de Odín, Tutatis, Zeus y Monseñor Ordenoymando. Señor de las Torres de Mordor y de las otras. Protegido mayor del reyno. Emperador de todos los aficionaos, por quienes ya sostuvo formal invitación a que se allegasen en tropel al calor de su nívea bandera. Pa ansí, trabar simpar lid en la común Liga, de resultas que peleare el Madrí A, contra el B, y aqueste a la vez contra el C, y de tal razón hasta la Z. “Yo invito a todos a que se fagan de aqueste club-el-mejor-del-mundo, que non es en modo alguno excluyente de otras gentes u otras patrias…”, conminaba el muy noble y leal hollando los púlpitos desde los cuales antaño oraron pablos, pedros y mateos. Y las sus voces, tibias y de poca cuerda, partían harto amplificás por entre quebradas y cimas; mercé a los pífanos, trompas y cornamusas, que dellas hacían coro tanto los caballeros-jabón como los pajes-pajillas que a los pies de la suya montura, esparramábanse por doquier. Tocaos en los petos y espaldares con la santa cruz de la Orden de los Ojetes sin Fronteras ni Tapón. ¡Resuenen cual hosannas los cánticos de seres mitológicos!. El señor más feudal entre los feudos más señores, parte a facer el muy noble arte de la caza. Con rehala, cetrería y tropa. Y en los baldíos, ansí como en los valles, non faltará cortesano que, alzándose sobre sus piernas a modo de paréntesis, corra a poner en lazada a corzos, jabatos, venaos, lobos o hasta osos asidos a madroños, con cadenas de siete leguas, ataos a los robles de más enjundia del concejo. Pa que, a horca y azote, a claúsula o a comisión, el bienhadado retornao, elija presa entre las piezas más insignes del concejo. Sin que se le meneen mucho, no plugan los demonios que yerre el tiro. ¡Chá, Dieguito!. ¡Chá, Leonel!. ¡Chá NtaTaChán…! Como Chá-martín manda. Como siempre ha mandao, ¡qué pubis!. Sobre mas en aquestos turbios tiempos, en que las huestes de Las Corts, aprietan en los cotos de caza, do ensanchar facienda. “Tome, vuesa mercé, escoja presa y pitanza. Que del hambre y la congoja de los vasallos que de sus carnes malcomen, ya me ocuparé yo mesmo de tomar en su simpar nombre, cumplida cuenta”. ¡Demos loas al señor, por haber puesto sus ojos en los parabienes de aquesta humilde y bendita casa…!. Don Floren, el hijo pródigo, ha retornao de entre los muertos.
Dan espuela, pues, los jinetes a los ijares de los jamelgos. La cohorte, toma en regia procesión, páramos y vergeles. Secano y regadío. Altos y bajos. Peinan las mesnadas molinos y aceñas. Pegujales y granjas. Caseríos y aldeas. Y, a golpe de pregón, facen saber a profanos e creyentes, que el señor feudal se ha llegao hasta acullá. Con arnés de guadamecí. Jaeces con pespunte en platino. Refulgentes incrustaciones en la empuñadura del mandoble. Vara de mando. Y una bolsa de ducados sin educación alguna, que va dejando a su muy noble y leal paso, en tanto los próceres, alcaides, menestras, procuradores y otros tantos asalarios de turbas y plebéyades, tuercen el espinazo en pos de las monedas que la su notable mano, va dejando caer en la andanza. En soslayo, los pueblos que representan, miran. Ofuscaos. Encabronaos. Rechinando dentaduras mellás por el hambre y las hostias. Tras la línea de lanzas forjás en imprenta, que contienen y dan callada a todo aquél odio revestido de harapos. Remendaos en sociedá. Anónima, cual Lazarillo, y deportiva, pa mas INRI. Zurcidos en esparto de la ribera del Cliente. Son los desheredaos. Los que no ponen, ni pondrán ansí mil años pasen, el parné. En menos los dineros. Los parias de aqueste mundo articulao en los polígonos de un cuero cosido a hilo, que dan en llamar “balón”. Aquellos infraseres culpables no prescritos de chorar los periódicos de las casetas de venta, o pinchar ataviaos con un parche en el ojo emisoras y cajas tontas. De saltar en masa los valladares que delimitan sus estadios. Convictos de calle que toman al asalto los tenderetes do se exponen las camisetas de sus entretelas. Los que son muchos, mas no hallan dello conciencia por habitar variados cortijos. Riñendo, incluso, entre los que tifan por el mesmo pendón. Y quedan en guarda, a que el señor feudal más feudal entre los señorios, tome a bien darse el garbeo que cada cuatro años, si los hados no enredan en un por medio, pone los bienes de las suyas haciendas a expensas de la mesa y mantel que el señorito pretenda dar en su castillo. Encalao hasta los fosos.
Derecho de pernada, se cuenta que dábase en llamar. Y hete aquí la prueba irrefutable, vasallo, de que el mundo ha devenido en singular evolución desde aquellos tibios tiempos de los antaños. En aquestas edades, de madurez demócrata, ya no es menester que se violen por fuerza a tus mujeres, ni que el señor feudal más macho entre los machos, tome prenda la noche de en antes a las bodas. Agora, vese harto satisfecho del su porte divino, cual superior ser, con que pudiere elegir jugador o entrenador entre tus deshechas huestes. Tu pecadora familia. Tus gritones. Tus mindundis, que mezclánse a la sazón con tu bendita aflicción. Tus harapientos SADvados por la gracia, puta, que hace. Y encima, te paga la mercancia. A menudos, con los dineros de los tus ayuntamientos y los sus recalificadores de por medio, de villa y corte. Que no les da ni una miajita.
Le pague a vos (…), a Hacienda, a la congregación de los Hospitalarios, al obispo del Paraíso Fiscal, al cristo de las Comisiones o a la virgen de los Festejos. ¡Qué mas dá!. Si a la fuerza de los años, villano del Atleti, ha aprendido de buena razón vuesa mercé a ser presa. Tomando olvido, acaso, que hubo un día en que fué lobo.
Un lobo que no aullaba a los cuartos. Ni crecientes, ni decrecientes.
Un cordial saludo, atléticas. Atletistas. Indias. Colchoneras. Saludaos quedan también los tíos, se sobreentiende, que no hace falta una ministra pa' que se sepan estas cosas tan básicas...
Mi nombre, en el barrio, es Luismi, aunque por 'interné' se me conozca por Cochise. En esto del Atleti, llevo “secuestraó” tanto como muchos, más que algunos y menos que otros. Hasta finales de los 70, no creo que tuviera constancia firme de que alguien por allá arriba me tocó con una varita a Rayas. Ya sabéis el color, no insisto. ¡Ah! Y que en mi barrio de casi toda la vida, se inauguró hace no mucho un polideportivo al que bautizaron como “Luis Aragonés”. Cual pica en Flandes. Y que eso de escribir y pintar, me viene de cani; en plan autodidacta, que menudos somos los atléticos pa' que nos ordenen...
Como las presentaciones personales, así, con el mando a distancia, no me van ni medio mucho, voy a dar por concluido el prólogo. Iré asomando mi biografía atlética con algún articulillo que los “jefes” me vayan dejando colgar. Supongo, que como a otros compañeros que darán el callete por aquí, con su particular visión del Atleti.
Pues hale, a la “compota”. Que hay mu buena fruta pa' hacerla. Sin tener necesariamente que ser manzanas “manolete” ni fresones “ruiz”. Ni, por supuesto, guindos “de la parra”.
Que sea lo que Neptuno, y sus hijos, quieran.
S I E M P R E A T L E T I.-