
Estas de maravilla con tus amigos, a la mayoría les ves casi todos los días y a otros no tanto, pero no dejas de mirar el reloj deseando que llegue las hora de comienzo del partido. Entre mis amigos hay mucha gente del Atleti, pero ninguno lo es tanto como para abandonar la velada y acompañarme a ver a un partido a un bar que haya tele y que pongan el fútbol, cosa que en La Latina no es nada fácil de encontrar.
No es demasiado problema porque yo para ver al Atleti no necesito a nadie, somos como una pareja de enamorados que se pueden pasar toda la tarde sentados en un parque sin hablar y son súper felices, además ya fui un año abonado solo, sin nadie de mi familia, así que igual que entiendo que es absurdo ir al cine solo, no pasa nada por ver a tu equipo sin compañía.
Pronto se pusieron bien las cosas, Maxi, ese grandísimo jugador, al que en algún momento de la temporada pensé que habíamos perdido para siempre, ha vuelto. El argentino, en forma, es el jugador de segunda línea más desequilibrante del mundo. Siempre está donde tiene que estar, el problema es que durante muchas semanas llegaba tarde a su sitio, no se le había olvidado dónde tenía que estar pero le faltaba esa chispa para llegar a tiempo. Pero con él en forma de nuevo, el Atleti tiene uno de los ataques más temibles del planeta, como dice Mariano “esos bestias de arriba”.
El resto del equipo es lo que todos sabemos, un medio del campo que no sabe si tiene que atacar o defender y una defensa empeñada en hacer permanente regalos de Navidad, lo cual, ante los grandes te mata, porque sus delanteros no suelen perdonar, y ante los pequeños a veces te condena. No fue el caso en Montjüic gracias a que Leo Franco estuvo soberbio todo el partido.
Este equipo tiene fe y pegada, lo cual es un cocktail explosivo, porque cuando van decididamente a por un partido lo ganan. No acabo de entender por qué tenemos que estar siempre al filo de la navaja racaneando con el resultado, porque cuando hizo falta volver a marcar, le creamos tres ocasiones clarísimas al Espanyol. Sinama y Maniche no vieron puerta, pero Agüero como un ciclón y el olfato de un jugador único como él, enmendó el error del primer minuto de la segunda parte, para hacernos soñar con la magia de la Navidad.
Sergio Medina es periodista y empresario. Tras pasar por varias radios locales de Madrid empezó a trabajar en Radio Intercontinental y después de becario en Onda Cero.
De ahí le llamaron para poner en marcha y dirigir el diario deportivo gratuito ‘el crack 10’, primero en su edición de Barcelona y después en Madrid.
Harto del dueño del periódico, se marchó a poner en marcha ‘La Voz del Deporte’, desde donde pasó a dirigir el diario deportivo digital ‘Diariogoles.com’.
Al mismo tiempo es propietario de las revistas de turismo y negocios ‘Blue’ cuya presencia es referencia en varias ciudades españolas.
He sido tertuliano de la Cadena COPE y del Grupo Intereconomía, así como comentarista del Atlético de Madrid para la cadena musical del Grupo COPE, Rock and Gol y en la actualidad es columnista de la revista Futbolista, tertuliano de Esradio y profesor de Periodismo en el CEU y el Master de Periodismo Deportivo de Sogecable.
Además es propietario del operador más importante de viajes para singles de España, Tuymilmas.com con sede en 6 provincias españolas y expansión internacional y Tesorero General y miembro de la Junta Directiva de la Confederación Española de Periodistas de Economía y Turismo.