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Viernes, 18 mayo 2012
atletico de madrid por emilio muñoz

¡NO MÁS CUENTOS!

Por Emilio Muñoz - 14 de diciembre de 2011
8 comentarios
atletico de madrid por emilio muñoz
– Menos mal que ha llegado señora Fernández –dijo la azorada secretaria abordando en el pasillo a su jefa y responsable de asuntos laborales del colectivo de personajes y actores de historias moralizantes transmitidas por vía oral de generación en generación –. Tiene usted la antesala del despacho de bote en bote.

– No recuerdo yo tener tanto compromiso –dijo Argimira Fernández contrariada ante la imposibilidad de pasar su jornada laboral cultivando sus contactos en Facebook y resolviendo sudokus de dificultad apreciable.

– ¡Pues menudo día le espera! Primero tiene a La Bella Durmiente pidiendo un cambio de turno para así solucionar sus problemas de sueño. Dice no sé qué sobre los biorritmos y el síndrome de la soledad del vigilante nocturno. Luego, una representación del colectivo de madrastras indignadas sobre la dificultad a la hora de establecer comparaciones para saber quién es la más bella del reino si se siguen otorgando licencias de apertura a clínicas de estética regentadas por Rapunzel y su equipo de esteticiennes. Más tarde tiene un brunch ecológico con el colectivo de lobos vegetarianos en el que se ahondará en la posibilidad de acogerse a la objeción de conciencia gastronómica cuando toque comer cabritillos o abuelas postradas en cama acogidas a la ley de dependencia.

– ¡Me vas a dar la mañana Toñi! –exclamó abrumada la ocupada funcionaria.

– Y la tarde, no crea...Se han presentado sin previo aviso varios concesionarios de las viviendas sociales para cerditos que se construyeron mediente recalificación de terrenos rústicos. Ha habido que apuntalar las edificaciones, dicen los técnicos que un soplido las echaría abajo –añadió la eficiente administrativa…

– Gracias Toñi…ahora salgo.

Cerró la puerta de su despacho y se dejó caer en el sillón de orejas entrecerrando los ojos para localizar el punto exacto en el que se acababa de levantar en armas un terrible dolor de cabeza. Antes de pulsar el interfono para pedir a Toñi que pasara la primera visita recordó con añoranza tiempos pasados. Tiempos en los que el mayor problema era proporcionar una cesta con sujeciones apropiadas para no verter el contenido de la jarrita de miel a Caperucita Roja, quien por cierto había tramitado hace poco una petición para cambiar su denominación por la de Caperucita Progresista, sobrenombre con mucha menos carga ideológica. Tiempos pasados, tiempos felices. Tiempos en los que los cuentos eran más sencillos….

Durante la semana que comienza hoy oirán ustedes muchos cuentos: el cuento del lobo que finalmente vendrá a llevarse lejos a Manzano, el cuento de los príncipes azules que vendrán en el mercado de invierno para mejorar una plantilla de primera línea, el cuento de la lechera que nos intentará convencer de que los objetivos siguen a tiro, el cuento de la bruja que practica conjuras en la plantilla para sacar esto adelante y hasta el cuento de que viviremos felices y comeremos perdices escabechadas en un palacio deportivo que asoma tras la tan cacareada maqueta. Todo son cuentos. Y como cuentos que son, no se puede creer en ellos sin estar tocado por la candidez que se pierde con los años. Una candidez que muchos de nosotros perdimos hace veintitantos años.

Sin ganas siquiera de hablar de la recurrente pantomima a la que nuestro equipo nos invita con desesperante regularidad y que ayer volvió a alcanzar marcas históricas en Cornellá, como antes fue en Albacete, Getafe, etc., permítanme alertarles sobre la moraleja de todos estos cuentos: el Atleti, tal y como lo conocimos, está muerto…Y no valdrán esta vez besos de príncipes en los labios, no. Nadie debería creerse ese cuento.

 
atletico de madrid por emilio muñoz
 
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8 comentarios
8 Joaquín - 2011-12-15 11:34:52
¡Bien traída esta pelota, Mediocentro!. Y eso es lo dificil, conducir bien el balón. Mediocentro lo ha hecho haciendo un pase perfecto con lo de Desbarajuste, a quien no le llamará más Marquitos, que esperaba un verdadero payaso, no un payaso malhumorado. Lo mismo nos pasa con nuestro viejo profesor. Bien la alegoría, bien centrada esa pelota.
7 Mediocentro - 2011-12-15 11:24:30
Gracias don Emilio por alegrarnos la mañana. Y, porque de cuentos se trata y a la vista de la rueda de prensa de ayer, miren éste de Franco Vaccarini:


EL PAYASO MALHUMORADO.
Un payaso puede ser petiso o alto, gordo o flaco, lindo o feo. Pero no puede ser malhumorado. Si no, vean lo que pasó en el cumpleaños de Marquitos durante la actuación del malhumorado payaso Desbarajuste.
—¡Mis dedos son mágicos! —dijo el payaso Desbarajuste, que se creía un gran mago.
—¡Puedo sacar palomas y conejos de mi bonete!
Los chicos que festejábamos el cumpleaños de Marquitos en el patio de su casa nos preparamos para ver algo asombroso.
—¡Mis dedos son capaces de cualquier cosa! —seguía diciendo el payaso con su voz finita y chillona.
—¡Miren!
Y de su bonete no salió nada.
A todos nos dio mucha risa, pero queríamos magia.
—No nos digas mentiras, Desbarajuste —le rogamos.
—¡Vamos, queremos ver palomas blancas y conejitos dientudos!
Desbarajuste se ofendió muchísimo. Era muy vanidoso y no le gustaban las quejas del público. ¿Pueden creer lo que hizo? ¡Hizo aparecer un dragón en el patio! Y era un dragón tan grande que casi no nos quedaba lugar para jugar. Para mejor, la bestia se comió un pedazo grande de torta y amenazaba con devorarse todas las salchichas. La mamá de Marquitos iba a llamar al dueño del zoológico para que se lo llevara. Al final, el loco del payaso Desbarajuste volvió a meter su dragón en el bonete y después hizo aparecer dos palomas blancas y cuatro conejos que sólo comían zanahorias.
Todos lo aplaudimos y a él se le pasó el enojo. Pero ni Marquitos ni nadie volvió a llamarlo para un cumpleaños, porque si un payaso se enoja con los chicos, lo mejor es que se dedique a otra cosa, a ser domador de dragones o boxeador, por ejemplo.
6 Emilio Muñoz - 2011-12-14 21:19:49
Gracias por sus amables comentarios caballeros.

Ya saben que la intención del que suscribe es intentar provocar una sonrisa en el que tiene a bien leer semejantes tonterías, cosa harto difícil en la situación actual del equipo de nuestros amores.

Un saludo
5 Gonzalo - 2011-12-14 16:45:34
Muy bueno D.Emilio.

Después de leer el artículo de El País, a uno aún le apetece leer algunas historias como las suyas. Para los cuentos ya somos mayores... y para los malos contadores (de cuentos, no de dinero), más.

Un saludo.
4 cochise - 2011-12-14 14:11:16
Encantador, Sr. Emilio. Y me encantaría que el príncipe encantado despertara, con un beso si es para románticos o una hostia si lo es para pragmáticos. Nadie debería creerse el cuento... Pero nos lo creemos. Pensamos que puede volver a ser de sus socios, como primera cura...
3 jesusez - 2011-12-14 13:44:05
De acuerdo con Joaquín.
2 Joaquín - 2011-12-14 13:20:01
Es una pena que un artículo como el de Emilio pase desapercibido. Es una pena que esas pequeñas escenas de la vida cotidiana que siempre nos invita a compartir pasen casi de puntillas. Recomendaría al administrador del blog que dosificara las entregas de los artículos no haciéndolos coincidir en el mismo día. El lector no sabe a qué carta quedarse. No podemos permitirnos el lujo de desmerecer el esfuerzo de alguna buena gente por hacernos pasar un buen rato.
1 jesusez - 2011-12-14 11:21:58
Esto lo arregla el Sindicato echando leches, pues no es nadie la Unión General de Personajes Obreros de Cuentos (UGPOC)...
Muy bueno Don Emilio.
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BIOGRAFÍA:

Atlético convencido de que cualquier tiempo pasado fue mejor, sobre todo para nuestro equipo. Animado por varios colchoneros irresponsables, en verano del 2010 da a luz el blog La Agonía del Mediapunta tras un parto complicado. Desde allí, perpetra historias humorísticas con el Atleti siempre de fondo e intenta desenmascarar a esa estirpe de jugadores que no tienen gol para ser considerados delanteros, ni pulmones o visión de juego para ejercer de centrocampistas. Amante de los bocadillos de tortilla con cebolla y de los buñuelos rellenos de crema, guarda en casa cientos de cassettes convencido de que la publicación de algún estudio financiado por una universidad de nombre impronunciable desaconsejará el uso del CD y del DVD y permitirá el resurgir del formato cinta.

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