
Le considero (todo esto desde fuera o analizando la fachada simplemente) una buena persona, un señor educado, correcto y hasta con un punto entrañable que me causa ternura; no obstante, uno tampoco es hijo, nieto o sencillamente familiar del sr. Manzano y no está dentro de mis funciones sociales o afectivas que le vaya a dar un cariñoso abrazo cuando nos reunamos por estas navidades para cenar en familia.
El caso es que todas estas consideraciones no hay que mezclarlas con el campo profesional. El bueno de Manzano ya se comió el marrón de afrontar una temporada con una plantilla bastante irregular a mediados de la pasada década, finalmente firmando un insípido 7º puesto, si no recuerdo mal. Quizás Manzano, con una plantilla más estabilizada y con unas estrellas en su momento más alto (como fue la temporada compartida por Abel y Sánchez Flores, o la anterior llevada por Aguirre y Abel), podría haber hecho algo mejor, pero resulta que ahora cuando está el equipo en recomposición le vuelve a caer la papeleta (o mejor dicho el papelón) de poner esto en movimiento. Y para estos menesteres el sr. Manzano personalmente opino que no sirve.
Son varios los sonrojos, bochornos o ridículos que llevamos en este año que a duras penas está llegando todavía al ecuador de la temporada y el jienense parece estar contra las cuerdas tras la paliza recibida de un mediano Espanyol en Barcelona y de perder contra un equipo de 2ªB en la Copa del Rey.
Y, claro, ahora el culpable de todo esto es Gregorio, ¿no? Pues no. No creo que él sea el culpable de esto: los culpables son aquellos que han cedido la confianza de reestructurar el equipo en sus manos. Manzano tiene que comer y para ello trabajar, con lo que él (aún probablemente siendo consciente de la que se le venía encima) no va a rechazar el estar en activo, aunque sea con la patata caliente de afrontar una situación que le viene grande.
En verano cuando se anunció su contratación no me causó ilusión alguna y en esa misma línea se mostraban decenas de colchoneros con los que debatí sobre el tema. Ahora se han dado cuenta en el club de que fue un error y se le concede una cuenta atrás de 3 partidos para ver si sigue o si se le decapita. Verdaderamente me da mucha lástima el bueno de Manzano, ya que aunque no le considero un técnico para el Atlético de Madrid (o por lo menos en las 2 situaciones que se ha hecho cargo del vestuario), es un tío que me cae bien y no le considero culpable de que sea el protagonista de un desaguisado más que sumar a una gestión deportiva cuanto menos cuestionable. Si le acaban cesando le deseo muy sinceramente a Gregorio Manzano la mayor de las suertes en sus futuros proyectos deportivos.
Víctor R. Prats Sanz, también conocido como Abacab, es madrileño, y además del distrito de Chamberí. Diplomado en Turismo por la Univesidad Autónoma de Madrid, es en la actualidad el presentador y director del programa de radio “Discos, música y reflexiones” de Radio Universitaria de Alcalá de Henares, además de ser el escritor del blog musical de mismo nombre.
Rojiblanco sufridor, vivió la disciplina del Club Atlético de Madrid desde dentro durante las temporadas 1997-1998 y 1998-1999, al pertenecer al club en su etapa de juvenil, aunque jugando en calidad de cedido en el Torrejón C.F. y A.D. Alcobendas.