
Día tras día, mal rollo tras mal rollo, la relación amorosa entre el club y la afición se deteriora, unas veces se discute, las menos, otras se llora, otras hacemos el bufón e intentas dar pena delante de los amigos, haciendo gala de ese humor negro tan típico del pueblo hispano.
Es una relación podrida, apenas ya se práctica sexo, hasta hace bien poco, de vez en cuando nos follábamos al Barça y era nuestro polvo semanal. O celebrábamos un empate con los innombrables como si nos hubiésemos tirado a nuestra novia principiante en el asiento de un Renault 5 copa Turbo.
Ahora nuestro amor se basa principalmente en las pajas que nos hacemos los veranos cuando los periodistas deportivos nos comen el tarro como alguna de las producciones del gran Pierre Woodman donde nuestro equipo actúa como Rocco Sifredi, fenomenal exponente del género masculino, allí nos lo hacemos con dos, con tres, con cuatro y las que se pongan, por arriba y por abajo, en fin… despertamos y estamos tirados en un sofá, la peli ha acabado y la tenemos colorada de meneárnosla y la mano callosa como cualquier pelotari euskaldún que se precie.
Es cierto que esta típica relación de hipoteca, niños yonkis y padres puteros, en alguna que otra ocasión hemos tenido cierto clima no belicoso dentro de la decadencia. Unas mini vacaciones en una semifinal de Copa, viaje a Benidorm, pelo en pecho como Alfredo Landa y coche lleno de sombrillas y esteras. La cosa no acabo bien, por supuesto, encima teníamos de compañero de viajes al increíble Cesar Ferrando y a la loca del Pato Sosa, a este si le ve Almodóvar le ficha para hacer una de esas películas llenas de farloperos, travestis Argentinos y ninfómanas urbanas.
Episodio aparte fue la última oportunidad que nos dimos: Nos fuimos de vacaciones a la UEFA, como buena friki la señora Cereza se trajo a su chacha mejicana la “Caguirre” y comenzamos nuestro crucero por Rumanía pasándolas putas ante un equipo que tenía un autobús tirado por mulas. La épica finalizó pronto, en octavos, frente al Bolton, pegándonos entre nosotros, encima malos tratos.
Ahora bien, hemos conocido hace poco a una tía bastante sugerente, se llama Champions. Recuerdos del primer amor, de tiempos de adolescencia, es un amor de los de verano azul, de cuando teníamos sueños y objetivos grandes, esos pensamientos que se han esfumado con el paso del tiempo, que todo lo corrompe. Es una atracción pasajera, todos lo sabemos, se esfumará y se irá con un mindundi llamado Platini, ya sabéis nos quedará el recuerdo y la añoranza de lo nunca vivido. Ese veneno que me alimenta.
¿Ustedes que prefieren la monotonía de casa?, ¿O el riesgo paralelo?
Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.
En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.
Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.