
El final de liga nos ha dejado con la espinita de haber regalado el tercer puesto al Sevilla y con la idea de que con algo de más compromiso por parte de los jugadores y con un poco más de trabajo por parte de la dirección técnica, por un lado, y un poquito más de esfuerzo por parte de la dirección deportiva y financiera, este equipo podía haber sido más resultón y haber escalado un peldaño más en su viaje a ninguna parte por volver ver a ser lo que su historia y posición representa.
Pero en un intento de rescatar la parte positiva del año, intentaremos guardar un poquito para nuestra polvorienta y agrietada memoria, los dos enfrentamientos contra el Liverpool, la noche del Marsella, la ida de Eindhoven, que supuso la vuelta por la puerta grande, eso sí ante un equipo con más nombre que otra cosa, el ambiente contra el Schalke y el esfuerzo realizado cuando jugamos a puerta cerrada. Momentos que sin ser partidos espectaculares resultaron ser un pequeño oasis en nuestra larga travesía en el desierto.
De la competición casera mejor no hablar y no recordar parte de los disparates que hemos visto y vivido en algunos momentos a lo largo y ancho de toda la temporada. Partidos como el de Santander, el Nou Camp o contra el Osasuna, auténticos sin sentido, donde los jugadores mal criados ofrecieron auténticos sainetes que hubiese firmado el mismísimo Jardiel Poncela.
Pero bueno, intentemos guardar las imágenes de la remontada ante el todopoderoso Barça de Guardiola, la remontada ante el Español o la cándida tarde noche ante el Almería, donde la gente sin ver ni lograr nada del otro mundo por fin pudo ver un partido tranquilo disfrutar de la delantera que tenemos, cantar, saltar, comentar y pasar un rato junto a otros que sufren esta enfermedad llamada Atlético de Madrid.
Que de esto último se trata, después de cada temporada, a pesar del nido de hebreos que tenemos en la zona noble del campo, siempre debemos intentar volver a creer en este equipo, de renovar el espíritu como hacemos a finales de año, nosotros medimos la vida por temporadas, de pensar que todo es posible y que a base de insistir tarde o temprano dejaremos el desierto y llegaremos a un verde valle.
Para finalizar, quisiera mandar un fuerte abrazo a la gente de la Blau que estos días ha sufrido la perdida de uno de su miembros, Joe cuida siempre de tus hermanos de la Blau y de tus amigos de Alameda cuando estén metidos en faena.
CODA: "Hay que creer hasta vencer porque no existe nada imposible".
Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.
En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.
Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.