
Suficiente para los dirigentes, suficiente para la mayoría de la prensa, suficiente para un amplio sector de la afición y bastante regular para los nostálgicos que creemos que tenemos que pelear por metas mayores, como reclaman nuestro pasado.
Pasada la ronda de partidos frente a los cuatro primeros podríamos señalar que por unos breves momentos recuperamos un sucedáneo de lo que fue nuestro equipo en tiempos pasados. Por unos instantes recuperamos ese aroma al conjunto que de pequeños o más jóvenes nos enamoró, cuando por instantes éramos la auténtica alternativa a los poderosos, los Robin Hood del fútbol español.
La primera etapa del supuesto “Tourmalet”, la disputamos en la capital de Andalucía, frente a ese equipo que tiene esa afición que tanto nos ama. Fue un partido bronco, serio por parte de ambas escuadras, donde la táctica se impuso sobre la imaginación y donde el conjunto rojiblanco desperdició las pocas ocasiones claras que hubo en el partido, que siempre fueron a su favor. Pero ya sabéis, como señaló el otro día Dani Sanabria en su artículo, casi nunca ganamos un partido en el último minuto de forma injusta.
Los atléticos a pesar de la derrota del Pizjuán, vimos cierta luz después del túnel, porque si bien Agüero no fue titular, se vio por primera vez esta temporada que el equipo tuvo algo más de orden táctico, algo de compromiso y la aparente recuperación de algún jugador, no fue gran cosa, pero algo se vio.
La semana siguiente, tras la tortura de Oporto, apareció en el horizonte el Barça, nuestro rival favorito para justificar temporadas nefastas y recuperarnos de rachas sin victoria. Se cruzó en nuestro camino el equipo de la gente guay, de la publicidad de Unicef, de Laporta, Henry y cuna del gran Oleguer, ¡jo cuánta belleza! cómo un equipo tan poco bonito como el Atleti podía jugar frente al conjunto de la mismísima Generalitat. Pues a pesar del árbitro, de Messi y de los dos sets que nos metieron con el Moctezuma vasco al mando de la nave, los de la ribera del Manzanares vomitaron por hora y media trocitos de su historia.
Fue un partido típico entre ambos conjuntos, alternativas en el marcador, polémica arbitral, golazos, estrellas mundiales, la grada enardecida y remontada final de uno de los conjuntos, esta vez fue para los colchoneros que por unos instantes lograron hacer recordar a los más veteranos y fieles del lugar a aquel conjunto que se le llegó a considerar el tercer equipo de España. Un aroma a vieja escuela que por momentos me hizo retroceder más de 20 años en el tiempo.
Entre medias, otra tortura en el país vecino, oportunidad pasada, patada a la historia, más de 3.000 fieles en las gradas y un nefasto planteamiento.
Después Villarreal, camino va de convertirse en otro clásico, partido tobogán, sensaciones varias y posiblemente el mejor partido del Atleti en la última década. El equipo desplegó un gran juego, dinámico, ofensivo y con un enorme esfuerzo por parte de todos los jugadores, cosa rara en los tiempos que corren por el Paseo de los Melancólicos. Hubo remontada, el equipo se rebeló contra los elementos y venció, destaco Forlán, Agüero se olvidó por momentos de la carga que tiene por suegro y la gente salió convencida, que tal vez, por una vez, podríamos haber encontrado un esquema con el que hacernos competitivos y un equipo, que con nuestros defectos, podríamos plantar batalla a todos los rivales.
Entre medias me dejo el derby, mejor no hablar, esta vez quiero pensar que fue mala suerte, esa suerte que hizo entrar el cabezazo de Antonio López frente al Villarreal, o nos hizo ganar frente al Barça en el último suspiro.
Para finalizar, visita a las Islas Baleares, tropiezo, patetismo, conformismo y debacle, las señas de identidad que los actuales dirigentes han sabido imprimir al equipo, este revés hace años hubiera sido típico de nuestro club, una seña de identidad más, victorias épicas, derrotas inesperadas, un estilo de juego, una forma de vida, la semana que viene todo solucionado. Pero ahora nada, derrota sin lucha, esquema que se tambalea, incapaz de ser cuarto y si lo somos lo celebramos, somos un mal sucedáneo de lo que fuimos, una mala copia, ya sabéis segundas partes nunca fueron buenas.
Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.
En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.
Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.