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Jueves, 9 febrero 2012
El Penalty de Antonio Olalla

QUÉ DURO SERÁ EL MOMENTO

Por Antonio Olalla - 18 de diciembre de 2008
9 comentarios
cartel estadio vicente calderón
No sé si es bueno, malo regular o peor, puesto que nadie me lo ha explicado. No quiero criticar a nadie, ni al que roba, ni al que mira para otro lado, al que pasa, al que se indigna, al que se ríe, a nadie. Sólo quiero hablar de un lugar común, punto de vida, mole de hormigón que encierra parte de mis alegrías, parte de mis penas, todas las frustraciones, algunos sueños, algunos desengaños… Calles donde un trozo de mi juventud quedó encerrada, pegada a sus paredes y a su asfalto, y formó este carácter melancólico que me acompaña por mi transitar.

Martes tarde de noche, cruzó la carretera que va desde Fuencarral a Alcobendas, Marvin Gaye en la radio, de compras al “Toys r Us”, regalos para niños. Veo el paisaje de fondo. Una de las cosas que más me gusta de esta ciudad es admirarla de noche, sin atascos, luces de coches, edificios, colmenas humanas.

Eso sí, últimamente Madrid me agobia, se deshumaniza por momentos, pierde su esencia y cada vez deseo mudarme a algún sitio más tranquilo, menos avanzado, cerca del mar, con alguna bruma marinera de vez en cuando. Sí, lo admito cada vez me gusta menos mi ciudad, ese gigantismo, esa frialdad, incómoda, rápida, agobiante…

Este estrés siempre lo he combatido con un pequeño oasis, un lugar que se encuentra cerca de ese aprendiz de río llamado Manzanares, a 10 minutos del último casticismo de la capital del reino y cerquita de ese rincón de Madrid llamado Carabanchel, pocas cosas suenan también como Carabanchel.

Me angustia pensar que dentro de veinte años, si sigo vivo, pase por este lugar y ya no reconozca dónde dejé parte de mi juventud, de mis anhelos, de mis sueños. Parte de mi existencia vital quedará sepultada cuando en 2012 alguien pulse un botón y ese conglomerado de cemento, hormigón y hierro desaparezca para siempre. Con él morirán los llantos, las lágrimas y los gritos de ánimo de parte de esta ciudad llamada Madrid. Nada volverá a ser como antes, seguramente iremos a ver el fútbol como el que va a ver un partido de béisbol, hamburguesa y perrito caliente en mano.

Ya nadie podrá llevar a su hijo de la mano por una calle tan especial como el Paseo de los Melancólicos, ver ese ambiente de bares repletos desde horas antes, de gente que va y viene. Entrar en ese campo algo antiguo e incompleto, pero con esa magia que implica el saber que nunca sabes lo que va a pasar. Admirar ese verde tapete, sufrir ese frío a causa de nuestro aprendiz de río, todo eso morirá y con ello morirá parte de mi persona, algo quedará perdido en un lugar de la memoria, donde habitan los que se fueron pero que siguen apoyando, en ese tercer anfiteatro cerca del luminoso cielo que viste Madrid en verano.

¡Qué días aquellos que ya no volverán! con ese viejo transistor escuchando la Inter y a Héctor del Mar. Esos fines de semana de paseos por el Pardo, oyendo las peripecias del Atleti por campos como el Helmántico, las Gaunas, el viejo Tartiere. Qué duro será el momento, que insoportable será la nostalgia.

 
El Penalty de Antonio Olalla
 
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9 comentarios
9 Oscar Martínez - 2008-12-23 03:30:59
Que tal amigos hoy es una de esas noches que no me apetece dormir, no se si será por los horarios de trabajo o por que simplemente me falta algo.
Quien me lo iba adecir hace 20 años cuando empezaba a venir ya casi a diario viendo a los grandes que yo he visto con mis propios ojos, futre, baltazar, abel, juanito, landabaru, marina, cabrera y tambien al mismisimo hugo sanchez que no olvidemos que primero fué nuestro.
Que decir que esto ya está hecho, y que al final como siempre mandan los que tienen la pasta simplemente habra que soñar con tiempos de antaño, como los viejos que recuerdan con cariño sus bonitas peripecias de cuando eran jovenes, hecharé de menos missabados y domingos, haciendo tifos y preparando el típico viaje al molinón, o a logroño, con mis entonces 16 años, junto a mis colegas, de entonces hablo de la nueva guardia, donde estan ahora, en fín la vida en que acaba solo en recuerdos y en que todo seguirá a pesar de nuestra indicnación aarazos a todos y feliz navidad a todos mis amigos de mi amado aleti y sobre todo INSERT COIN........
8 Insert Coin - 2008-12-20 21:35:31
Se me olvido salir del anonimato.
7 - 2008-12-20 21:33:36
Que decirte Antonio...por mucho que nos quieran vender un campo mejor,yo no lo veo,sera porque algunos lo convirtieron en peor?.
Cuando algunos equiparan a treintañeros con jubilados comentando lo bueno que fueron los tiempos pasados... Que decir,yo no conocí el metropolitano,lo hizo mi padre,me lo contó,lo lloró,igual que lo hago yo con el Calderón,bueno,igual no,porque el se mudo a una casa mejor,pero mejor desde el principio,porque sus dos casas tenian cemento,con la diferencia de poder sentarse,en las dos habia colas,aunque se iba a una casa en la que no habia atascos para llegar,eso si,el frio del Manzanares era mayor que el de O´Donell,pero el calor del interior lo suplia,su nueva casa era más grande,justo lo que necesitaba y como rezaba la pancarta de unos jovenes de la época;"Nadie nos ha humillado,mientras unos estan de pie,nosotros estamos sentados".
Aunque las comparaciones son odiosas,veamos la Ciudad Deportiva del Madrid,lo que pagaron y lo que les dieron,miremos nuestra casa... alguno cree que no nos han humillado?.
En fin,cuando camine por el Paseo de los Melancolicos,seguro que sentire algo especial,como dice su propio nombre MELANCOLIA.
6 4caminos - 2008-12-18 22:04:09
Que buena teneis los que solo habláis del Manzanares o del Vicente Calderón, eso es señal de vuestra maravillosa juventud, pero qué mala suerte tenéis de no haber conocido el Metropolitano. Yo llevo llorando 42 años su demolición y aquí estoy callado, queriendo todos los días al Calderón pero añorando todos los días el Stadium. Ah! entonces no había para birras o bocatas, un cafelito en el Bar La Montaña o en en el Bar Cuatro Caminos y a esperar dos horitas de pie para coger sitio antes de empezar el partido. No discuto los motivos de nostalgia que pueda inducir el traslado pero los recuerdos los llevamos cada uno dentro de nosotros y con nosotros estará el club. No nos queremos dar la cuenta pero los años nos pasan, según esto seguríamos jugando en O'Donnell. Vivo a 200 metros del Calderón y me va a doler pero es ley de vida.
5 Mª Paz - 2008-12-18 16:00:08
por mucho que dija Cerezo que sera el mejor estodio del mundo,la Peineta nunca se podra igualar al Caldron.
4 Tomi. - 2008-12-18 15:46:17
Fernandisco, "nunca digas nunca jamás".

El calor, el sabor a fútbol y la magia no la pone el estadio en sí: la ponemos la peña que poblamos las gradas cada semana. ¿Por qué no va a poder ser igual en el nuevo estadio, si los ingredientes del cocido vamos a ser los mismos, socio?

Y conste que más que voy a llorar yo (que paso todos los santos días de mi vida) por el Calderón, no lo va a hacer ni Dios, compañero ...
3 Fernando Sánchez - 2008-12-18 12:47:22
Me imagino que pasar por el lugar donde un día estuvo el Vicente Calderón será una sensación rara, triste y diferente.

Nunca la Peineta podrá superar el calor, el sabor a fútbol y la magia del CCalderón en mi corazón.
2 Miramamolín - 2008-12-18 05:21:40
Todos los estadios se pueden comparar. Unos son más grandes y otros más chicos. Están situados en barrios mejores, peores o extrarradios. Son más antiguos o modernos. Gozan de mejores o peores instalaciones... y así hasta el infinito.
Me parece que no viviste el traslado al Manzanares. También estaba situado en medio de un enorme descampado y con gran número de plazas de aparcamiento. En aquellos tiempos, ni en los anteriores, se comía en el fútbol. Ni bocadillos de lomo y queso (¡qué horror!), ni pipas (peor todavía). Entre otras cosas porque llegábamos al estadio con el postre en la boca. Sí podíamos refrescarnos con cerveza en verano y la copita de coñac en invierno, elementos hoy prohibidos dentro del Calderón excepto para los de los palcos Vips. Ni existía la M-30 y por lo tanto sus ruidos. El río apenas llevaba agua y no se veía gaviota alguna. Tampoco teníamos asientos rojos y azules, sino cemento puro y duro, excepto en las localidades cubiertas que estaban dotados de madera.
Aquí se manifiesta una vez más que Albert Einstein tenía razón con su teoría de la relatividad.
Y ya veremos que nos depara el nuevo campo, pero estoy seguro que sus modos y costumbres, como es lógico, se parecerán más a las actuales calderonianas que a las del viejo Metropolitano o inicios del Manzanares.
1 Juan José Núñez Vico - 2008-12-18 04:38:18
No se ni por donde empezar.El Calderón,el Manzanares,no se puede comparar a ningún otro estadio que me quieran traer.Cuando en vez de al campo,vayamos al estadio.Cuando en vez de aspirar como quien dices uno de los últimos rincones castizos de Madrid,nos tengamos que desplazar aun descampado con miles de aparcamientos.Cuando cambiemos los bocatas de lomo con queso por perritos.Cuando el nombre del campo se cambie por lagún otro de una empresa privada.Cuando el frio del rio,las gaviotas en el aire,los balcones de los pisos desaparezcan.Cuando ir al campo ya no sea un sitio de paz,donde vayas con él vacio,veas los colores rojiblancos y azules en las butacas,y la paz la rompa el eco de los coches de la M-30...y todo ello te haga sentir en paz,y decir coño:¿qué haría yo sin mi atleti en la vida?,¿qué me ilusionaría?...cuando todo esto falte,algo habrán robado de mi interior
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BIOGRAFÍA:

Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.

En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.

Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.

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