
Como he dicho me hubiera gustado empezar en La vida en Rojiblanco con alguna historieta anecdótica y nostálgica, más concretamente con el encuentro que tuvimos un amigo y el que escribe camino del coche al finalizar el partido el día del Recreativo; sí cuando comenzábamos como cada año hacer castillos de arena en el aire. Aquel encuentro fue protagonizado por uno de los míticos de este club, nada más y nada menos que Luiz Pereira, el mejor central que ha tenido este equipo, y que impartió lecciones de clase y de garra en el mítico Atleti de los setenta. Servidor y su infatigable compañero de aventuras a la ribera del Manzanares, charlaron con el gran zaguero brasileño, entre lo más destacable de aquel entrañable encuentro cabe destacar la indignación que Pereira tenía por ver cómo el campo hacía la ola por ganar a un equipo como el Recreativo, “en mi época esta victoria era una obligación, los equipos venían al Calderón a perder, ahora vienen a ver lo que pescan”, soltó por la boca el crack brasileño, el cual se mostró emocionado al ver que dos tíos con menos de treinta años se acordaban de él.
Contada la casualidad por encima, me dirijo a lanzar mi pequeño granito de arena incendiario sobre el próximo encuentro que se disputa en nuestra casa.
Mi indignación tiene un punto de partida: la infamia que tuvimos que soportar los atléticos después de la visita del equipo a Barcelona. Tras la humillación y con el calentón en el cuerpo tengo que escuchar al máximo mandatario de nuestros vecinos de ciudad decir que somos su segundo equipo, como el que se apiada de un hijo tonto o da limosna a un desgraciado que pide a la puerta de una iglesia, aunque en nuestro caso tenemos a nuestros dirigentes mendigando en la puerta del ayuntamiento, como si fuéramos sus pedigüeños y necesitáramos la comprensión y la caridad de los prepotentes de Concha Espina.
Lo más grave de todo esto no es que Maricomplejines Cerezo no salga al rescate, ya que esto era de esperar, si no que ninguno de los capitanes y ningún personaje de los que tenemos en la plantilla salga a cantarle las cuarenta a Calderón y decirle que no necesitamos caridad alguna y que se dedique a revender entradas a sus seguidores o demás acoplados que les guste presumir de acudir al palco del Bernabéu.
Por eso me gustaría hacer un llamamiento a la afición para que exija jugadores que en el próximo derby desafíen a sus rivales como lo hacía Arteche con Santillana o Pereira retando a los delanteros madridistas, en aquella liga que ganamos en el Bernabéu a finales de los setenta, o bien que realicen gestos a la grada, como hacía Futre a su mítico Fondo Sur para echarle el público encima al árbitro de turno y a los jugadores rivales.
Por eso pido a los atléticos que se olviden de los frikis que van a Neptuno cuando quedamos cuartos, de los que le ríen las gracias a los del palco, de los torrentes y de la prensa vendida a la familia Gil, y que el próximo día el Calderón se convierta en una pesadilla para nuestros visitantes y ya nadie venga a nuestra casa a vacilarnos con el consentimiento de nuestros nefastos dirigentes.
Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.
En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.
Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.