
Aquella noche de verano de mediados de los ochenta, una buena generación de futbolistas españoles, capitaneados por la mítica “Quinta del Buitre”, dejaron escapar una oportunidad única de hacer historia, de enfrentarse al equipo del Barrilete Cósmico en semifinales y poder haber soñado con levantar la Copa del Mundo. Fue un partido cruel, con un gol tempranero de los belgas y un equipo español volcado hacia la meta de Paff, el histórico portero del Bayer Munich, que paraba todo lo que recibía, hasta que a escasos instantes para el final Juan Señor cazó un zapatazo al borde del área que derribó el cerco de los del Benelux, el grito de gol atronó por las calles de España y la prórroga estaba servida.
30 minutos que empujaron a la roja hacia la meta de los belgas, recordando las batallas que se dieron en tiempos de los Austrias en tierras flamencas y valonas. Media hora de juego que marcaron el nombre de Paff como persona non grata para mi memoria futbolística, 30 minutos que dieron con los penaltis. Después todos ya conocéis la historia, Zubi era un portero menor para aquella selección donde veteranos como Arconada o el madridista Buyo, hubieran tenido un mayor protagonismo en los fatídicos penaltis. Eloy falló el tercer penalty de la selección y los belgas tuvieron la oportunidad de enfrentarse a los de Bilardo. Para un niño de ocho años fue difícil asimilar que un equipo que crea 2 ocasiones de gol en 120 minutos nos eliminase, lástima de generación que junto a los hombres de la Euro del 84, relanzaron el interés por el equipo de todos, tras el batacazo del Mundial de Naranjito.
Posteriormente ya sabéis, Italia, Corea, Nigeria, la humillación de Chipre, el penalti contra Francia, todo hasta que llegó la cita mundialista del 2006, donde a pesar de caer prematuramente contra los “gabachos” comandados por el exquisito Zidane, Luis dio con la fórmula del éxito, y tras dos años de probaturas, encontró el conjunto y el estilo que nos haría clasificarnos, para regalar a 40 millones de personas uno de los veranos deportivos más felices de la historia. Con unas categorías inferiores que jugaban o por lo menos lo intentaban de forma similar al combinado absoluto. Movimiento constante de la pelota, un centro del campo que adormecía al oponente con continuos toques de balón hasta que en el momento exacto los delanteros en constante movimiento daban con el desmarque exacto, variedad en la estrategia, tiro a larga distancia, líneas juntas para presionar al rival y escasos pelotazos a los delanteros.
Hasta que llegó el antiguo siervo del Florentinato primera parte, obsesionado con las transiciones rápidas, demente por el juego de banda, estilo que debe de ser un recurso más, pero no la identidad de este grupo que despierta algunas dudas en esa faceta. En su debe también añadir la escasa capacidad para leer los partidos, tarde en los cambios y siempre bajo el criterio de la jerarquía, síntoma de la cobardía de su carácter, en el Madrid era un simple ponehombres a las órdenes del “Orejas” y de Raúl, esa debilidad de carácter que le ha llevado a no realizar rotaciones que estimulen a los suplentes, claro ejemplo de lo que realizó Luis frente a Grecia, un especialista en mantener en continua tensión al jugador, todo lo contrario que Tristón, el cual ha sobrevivido gracias a los obsequios que le daba Florentino, trapicheos peperos mediante, pero cuando tuvo que dar la cara de verdad, caso Besiktas, los resultados hablaron.
En su favor hay que romper varias lanzas, la unión del grupo es incuestionable, al igual que la calidad de los jugadores, la afición está a muerte con el equipo, hay tiempo para la reacción, la prensa será benevolente, somos un equipo campeón, la pareja de delanteros es impresionante, la baja de Iniesta se ha notado, también la de Xabi y Silva nos ha debilitado. Por todo eso debemos de confiar en el grupo, pero debemos señalar a los despachos de la Federación y remarcar que junto a Villar hay dos corruptos más: Calderón y Don Fernando.
Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.
En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.
Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.