
Tras la bochornosa imagen dada en el derby catalán por parte de la policía autonómica catalana, los defensores de la partitocracia donde vivimos, vieron un filón donde tapar la crisis, el caso de la pobre niña Mariluz y demás problemas que asolan este bendito país. Primero fueron las desproporcionadas multas y sanciones a los salvajes que lanzaron bengalas en Montjuic. Claro que hay que sancionarlos, pero no creo que ninguna ley de este supuesto estado de derecho justifique una multa de 65000 euros y prisión incondicional para alguien que tira una bengala, mientras que un señor deja libre a un violador que luego mata a una niña de cinco años y solo paga 1500 euros por ello.
Tras estos acontecimientos, salió Rubalcaba el día del partido contra los Marselleses (sí, ese ministro que jugueteó con los GAL), para decir que iba a meter en la cárcel al que se moviera en la foto durante el partido, mientras que Garzón dejaba suelto a dos narcos colombianos. Pero bueno, ellos se estaban preparando para pegar y ningunear a atléticos por la tarde, fueran o no del Frente Atlético, y seguir dando noticias de una supuesta ola de violencia que azota los estadios y que por lo visto es la culpable del paro, del terrorismo, de la ineficacia de la justicia y demás cosillas.
Llegó la hora del partido y el comportamiento de ambas aficiones era extraordinario por parte de ambos lados, sin caer en las provocaciones de la policía, vaciando bares y pidiendo el dni a los españoles, mientras que a los marselleses los sacaba de los sitios donde estaban para llevarlos a empujones al fondo norte.
Se acercaba el tiempo de entrar al campo y como nadie la liaba, para poder sacar sus porras, pues sólo tuvieron dos ingeniosas ideas: para los atléticos reducir las puertas de acceso y entorpecer así la entrada al Calderón, a ver si alguno se mosqueaba y contestaba para poder desenfundar, pero nada. Pues llamadita y a por los francesitos y a ver si alguno entraba al trapo.
Empezaron los colegas de azul a llamar moros, guarros, etc… a los visitantes, todo esto según un antidisturbios del gimnasio al que acudo, y el ambiente entre la gabachada se iba calentando pero no lo suficiente, por lo que a uno de los desertores del arado no se le ocurrió otra cosa que decir que una de las pancartas que había en la zona francesa, con una calavera pirata, era racista e incitaba a la violencia, de todos es famosamente conocido el Partido Nazi Argelino que campea por las gradas marsellesa a sus anchas.
Y aquí comenzó la refriega, los policías españoles haciendo gala de su profesionalidad sacaron las porras y a dar palos al que se moviera, tuviera 60 años, estuviera impedidos o pasaran por allí. Además señalar la valentía de las fuerzas de seguridad del Estado que pegaban en la cabeza, cosa prohibida, o le daba la vuelta a la porra para pegar con la parte dura del mango a la gente.
Después de esto, pues lo que todos ya conocemos, un equipo dirigido por el de la película del último rey de Escocia, sí, el que hace de dictador ugandés, que se fue jodido por el buen hacer de Agüero y compañía y ha buscado la manera de hacernos pupita y parece ser que lo va a conseguir.
Eso sí, ahora más que nunca hay que animar al equipo en Champions para joder al corrupto de Platini y colarnos en octavos, ¡¡ Prietas las filas!!
Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comencé a trabajar en una pequeña agencia informativa, Madrid Deportes, donde realicé las labores de reportero en diferentes campos del fútbol modesto madrileño, colaborando a la vez con varias radios locales que también se interesaban por el fútbol pequeño de la comunidad.
En el año 2006 estuve de becario en la sección de deportes de El Mundo y luego pasé a los informativos de la Televisión Autonómica de Castilla la Mancha, desde donde fui a la redacción de deportes de ABC.
Actualmente trabajo en la Agencia Servimedia, además de trabajar para diferentes publicaciones especializadas en boxeo y deportes de contacto.