
Lo que ocurrió en tierras onubenses ya lo habíamos visto todos. En realidad no cambiaron demasiadas cosas. El equipo siguió siendo frágil atrás, y recibió las ocasiones de rigor de cada partido, sólo que en esta ocasión no entraron. El equipo estaba partido en el medio, y siguió estándolo, sólo que esta vez eso no fue determinante. Y el equipo, también, mostró el enorme potencial que se refleja en la pareja Kun-Forlán, sólo que en esta ocasión fueron efectivos.
En definitiva, fue un poco más de lo mismo. El cocinero Abel tuvo poco tiempo para experimentar los ingredientes. Usó lo que hay, sólo que los goles dieron sabor al plato rojiblanco. Es justo darle tiempo. El equipo irá a mejor a poco que el entrenador sepa transmitir lo que él sabe que significa esa camiseta. Con eso bastará. Entretanto, la guerra estará en otro lado. Donde están los verdaderos culpables. Los que todos conocemos y a los que sólo falta seguir apuntando con el dedo.
José Luis Pineda Requena es un cordobés que nació con el veneno rojiblanco inoculado en sus venas.
Informático de profesión, ahora trata de aferrarse a la que es su verdadera vocación: la escritura. Después de haber obtenido varios premios de poesía y relato corto, se encuentra inmerso en el ilusionante proyecto de escribir su primera novela.
Podríamos decir que habita en ese incierto y exiguo terreno que separa a un escritor incipiente de uno frustrado.
Apasionado del fútbol y del Atlético de Madrid por encima de todas las cosas de este mundo, colabora como articulista y tertuliano en medios de prensa cordobeses tales como Cordobadeporte.com, Onda Mezquita televisión o Punto Radio Córdoba.
Blog personal: Capitán Alatriste