
La defensa pareció salir mentalizada en no montar otra verbena. Eso, y que en los laterales no estuvieron ni Seitaridis ni Pernía (de comienzo), fue suficiente para desactivar el inofensivo –también hay que decirlo- ataque del Deportivo. De ahí hacia delante, el equipo evidenció el endémico mal de la ausencia de centro del campo, con lo que a los de arriba se les hace todo más difícil. Porque Forlán baja a elaborar y corre más en la medular que en el área, porque Simao a veces arranca casi de lateral, porque Maxi se convierte en un interior de los de antes, de los de aguante sin llegada y porque el Kun, bueno, el Kun más o menos va a lo suyo, que no es poco. El caso es que esa ausencia de conexión hace que las estrellas de este equipo brillen con una luz un poquito más opaca, un poco más seria.
La seriedad trajo sus frutos y en la segunda parte, ya con el viento a favor del marcador, el equipo incluso tocó y tocó, e incluso llegó a realizar una jugada admirable –cosas veredes Sancho-, que como suele ser habitual no terminó en gol para que nada fuera perfecto. Todo fue una especie de pausada reconciliación hasta que ya en las postrimerías del partido Antonio López se lesionó y tuvo que ser sustituido. Entró el "Gran Mariano" y en la primera jugada con él en el campo, le desbordaron, cometió una infantil falta, se ganó la tarjeta y el Deportivo acortó distancias. Eso nos devolvió a todos a la realidad de esta plantilla y cortó de raíz ese atisbo de reconciliación, ese olvido pasajero de la ausencia de sentimiento de una plantilla que tristemente no conoce lo que el Atleti representa. Mariano nos despertó un poco de esa mentira autocomplaciente que son a veces los resultados. De ese bálsamo en la herida.
Pero esta vez no hubo mazazo de último minuto y los tres puntos de nuevo meten al Atlético en la lucha por una plaza de Champions que nadie parece querer, empatado a puntos con el recién ascendido Málaga. Ojalá, la seriedad que por fases el equipo mostró ayer pueda trasladarse a la afición, que a pesar o mejor dicho a favor de los resultados, tenga agallas de extirpar el verdadero cáncer de este club.
José Luis Pineda Requena es un cordobés que nació con el veneno rojiblanco inoculado en sus venas.
Informático de profesión, ahora trata de aferrarse a la que es su verdadera vocación: la escritura. Después de haber obtenido varios premios de poesía y relato corto, se encuentra inmerso en el ilusionante proyecto de escribir su primera novela.
Podríamos decir que habita en ese incierto y exiguo terreno que separa a un escritor incipiente de uno frustrado.
Apasionado del fútbol y del Atlético de Madrid por encima de todas las cosas de este mundo, colabora como articulista y tertuliano en medios de prensa cordobeses tales como Cordobadeporte.com, Onda Mezquita televisión o Punto Radio Córdoba.
Blog personal: Capitán Alatriste