
Lo malo de la mediocridad es que convierte cualquier situación desfavorable en una vil excusa. Un lugar perfecto en el que refugiarse de las vergonzantes limitaciones. Cuando el Atlético encontró ayer, esta vez en los pies de una estupidez de Banega, la manera de complicarse la vida, tuvo la oportunidad de rebelarse como lo que siempre fue, un antónimo de lo mediocre, pero pasados cinco minutos, todos vimos que el equipo se había agarrado a la excusa.
Lo bueno de los grandes es que en la adversidad, lejos de refugiarse en pueriles excusas, crecen como gigantes. Y fue ahí cuando, entre la mediocridad andante que pululaba por el terreno de juego, entre esa pléyade de muertos en vida con los brazos caídos que aguardaban el final anunciado bien sujetos a su excusa, emergió la figura Simao, uno de los pocos grandes jugadores que mal que bien, sostienen a este equipo tan débil cuando las circunstancias exigen. Y cambió el guión que todos esperaban.
El Tourmalet ha pasado y ahora ya no quedan excusas en las que refugiarse. Ni siquiera para los mediocres.
José Luis Pineda Requena es un cordobés que nació con el veneno rojiblanco inoculado en sus venas.
Informático de profesión, ahora trata de aferrarse a la que es su verdadera vocación: la escritura. Después de haber obtenido varios premios de poesía y relato corto, se encuentra inmerso en el ilusionante proyecto de escribir su primera novela.
Podríamos decir que habita en ese incierto y exiguo terreno que separa a un escritor incipiente de uno frustrado.
Apasionado del fútbol y del Atlético de Madrid por encima de todas las cosas de este mundo, colabora como articulista y tertuliano en medios de prensa cordobeses tales como Cordobadeporte.com, Onda Mezquita televisión o Punto Radio Córdoba.
Blog personal: Capitán Alatriste