
El grandísimo problema de la liga española es que organiza sus horarios con una semana de antelación y claro, así no hay quien se planifique. Eso, que puede parecer una cuestión menor para la mayoría de los ciudadanos, a mí me parece una cosa importantísima, porque luego resulta que, por ejemplo, te toca la cena de empresa a la misma hora que juega el Atlético y eso, como todos ustedes comprenderán, es un grandísimo problema.
La primera idea que se te pasa por la cabeza cuando los horarios se han confirmado es la más lógica: no ir a la cena. Pero resulta un poco incómodo cuando eres tú el encargado de organizarla. Así que finalmente uno piensa, en fin, tampoco hay que ser exagerado, que la cena con los compañeros es una vez al año y al Atleti lo veo todas las semanas, por una vez que me lo pierda tampoco pasa nada.
Sales de casa y te vas al restaurante y como en un instinto ancestral, te metes los auriculares en un bolsillo. Al llegar allí, sentarte y comenzar con los entremeses, ves que encima de la barra hay un pequeño televisor y que el partido está a punto de comenzar. Disimulando hasta ti mismo te acercas para ver cómo empieza aquello. Estando allí te sientes un poco incómodo porque ves cómo todos te miran pensando "míralo, está enfermo con el fútbol". Sobre todo si, como es mi caso, a ninguno de mis compañeros le gusta el fútbol. Pero al fin y al cabo, todos piensan, incluido uno mismo, que simplemente te has acercado para ver cómo van.
Lo extraño empieza a ocurrir cuando sirven el primer plato y todos ven como vuelves a la mesa y devoras un revuelto de bacalao en exactamente 45 segundos, rellenas tu copa de vino, y vuelves a la barra. Ahí ya, todo el mundo, con los ojos saltones como en los dibujos animados, empiezan a mirarse entre ellos con cara de no dar crédito y con el humeante revuelto de bacalao frente a ellos aún sin empezar.
Lo bueno que tiene el vino y estas cenas es que al final cada uno va a lo suyo y ellos terminan olvidándose del paria que está en la barra viendo a unos tíos que visten de rojo y blanco. Pero claro, en esas llega el gol del Kun, y a uno le sale del alma y de las vísceras el grito, y el apretón de puños y el sí, joder!! ininteligible por supuesto para todos los presentes, que de repente se giran a mirarte y recuerdan de nuevo tu existencia y se vuelven a mirar entre ellos con una expresión que roza el estupor y la pena.
Luego viene el tercero, y la tranquilidad, y el final. Vuelves a la mesa y a esas alturas, más con la victoria en el bolsillo, a ti te da igual lo que piensen los demás porque estás contentísimo de volver a estar donde hay que estar, y que después de muchos años la Navidad no sea amarga sino dulce. Entonces el gerente descorcha el cava y brinda por la salud y el compañerismo y por todas esas cosas que se brindan en las cenas de Navidad en la empresa y tú, en toda tu salsa, culminas el brindis diciendo 'Y porque el Atleti gane un título en 2009'. Y aunque no entienden muy bien lo que eso significa, brindan, y uno apura la copa pensando que tal vez este año, ya de una vez por todas, pueda ser el nuestro.
Feliz Navidad a todos.
José Luis Pineda Requena es un cordobés que nació con el veneno rojiblanco inoculado en sus venas.
Informático de profesión, ahora trata de aferrarse a la que es su verdadera vocación: la escritura. Después de haber obtenido varios premios de poesía y relato corto, se encuentra inmerso en el ilusionante proyecto de escribir su primera novela.
Podríamos decir que habita en ese incierto y exiguo terreno que separa a un escritor incipiente de uno frustrado.
Apasionado del fútbol y del Atlético de Madrid por encima de todas las cosas de este mundo, colabora como articulista y tertuliano en medios de prensa cordobeses tales como Cordobadeporte.com, Onda Mezquita televisión o Punto Radio Córdoba.
Blog personal: Capitán Alatriste