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El Atleti siempre fue un club molesto para los poderosos, una alternativa inquietante que forjó gran parte de su Historia a la sombra del dominio dictatorial y tantas veces tirano de un vecino que manejaba los hilos del sistema. Eso, históricamente, le llevó a ser un recipiente inmenso de oprobio y desilusión, de injusticias despiadadas que el poderoso enemigo propina cuando siente sus pies tambalear.
Las sufrió de todo tipo a lo largo de su centenaria Historia. Comités de aquí y de allá, instituciones, gobiernos de turno. Por comparación y por agravio. Fue presa habitual de los árbitros que nunca mordieron la mano de quien les dio de comer. Incluso, en su Historia reciente, sufrió de la injusticia tal vez más injusta de todas, la que es infligida no ya por el enemigo temeroso y fuerte, sino por los dirigentes propios, que durante un tiempo -y quién sabe si todavía -, condujeron al club hacia la ruina.
Esa injusticia última sufrida sumió al Atleti en el fracaso, en un averno inventado y disimulado, que no era más que un doloroso olvido, un paulatino destierro al reino de la mediocridad donde, como todos sabemos, ni siquiera las injusticias existen. Así ocurrió durante un tiempo, el Atleti había sido tan olvidado que ni siquiera sufría sus históricas injusticias. Ahora todo ha cambiado: El Atleti regresa al camino de los grandes, empieza de a poquito a ser de nuevo la poderosa y molesta alternativa y en esas, un señor francés, de una forma estúpida e insostenible, sin saber él de la Historia de este club, le ha devuelto al escabroso terreno de la injusticia -como en una fatalidad del destino- antes del regreso más soñado.
Los aficionados rojiblancos recuerdan ahora, como tratándose de un instinto ancestral, cómo es el amargo sabor de la injusticia, la irremediable aflicción de la impotencia. Pero es ahora también, cuando todos los atléticos recuperarán, de esa forma inexplicable y atávica, el eterno espíritu de lucha contra el orden por el poder establecido, y la capacidad para no doblegarse jamás, para seguir haciéndose grande en contra de todo y de todos. A contracorriente. Como siempre fue.
José Luis Pineda Requena es un cordobés que nació con el veneno rojiblanco inoculado en sus venas.
Informático de profesión, ahora trata de aferrarse a la que es su verdadera vocación: la escritura. Después de haber obtenido varios premios de poesía y relato corto, se encuentra inmerso en el ilusionante proyecto de escribir su primera novela.
Podríamos decir que habita en ese incierto y exiguo terreno que separa a un escritor incipiente de uno frustrado.
Apasionado del fútbol y del Atlético de Madrid por encima de todas las cosas de este mundo, colabora como articulista y tertuliano en medios de prensa cordobeses tales como Cordobadeporte.com, Onda Mezquita televisión o Punto Radio Córdoba.
Blog personal: Capitán Alatriste