
Estamos poco acostumbrados por estos lares a los conocidos como “ataques de entrenador”, esas jugadas de ajedrez que los mediocres técnicos que han poblado nuestro banquillo no tenían ni la categoría de hacer, pero que en Mónaco Quique llevó a la máxima expresión.
Domínguez al lateral para dejar paso a la velocidad de Perea para contrarestar la rapidez de Eto`o. Ese Luis Amaranto al que tantas veces hemos calificado de calamidad, estuvo soberbio, siempre atento, perfecto en la anticipación y trascendental en el corte.
Simao, al que todos damos por desahuciado hace mucho tiempo, hizo lo que mejor saber hacer últimamente, ser un bregador y derrochar un sacrificio encomiable en la ayuda defensiva para hacer desaparecer al mejor lateral del mundo que fue una auténtica caricatura durante los 90 minutos.
Son dos ejemplos que por lo especial de sus situaciones es necesario resaltar, al igual que el impresionante partido de Raúl García, pero lo cierto es que el Atleti rayó la perfección. Con el equilibrio táctico de un reloj suizo el equipo mantuvo una magnifica solidez para golpear de manera letal a la contra y convertir a De Gea en un mero espectador del encuentro.
Le había dicho a todo el mundo que sería la noche del Kun. Siempre suelo fallar en mis pronósticos, pero lo cierto es que Agüero, con un imponente físico, siempre realiza unos comienzos de año fulgurantes. Tuvo dos claras en la primera mitad, pero en ambas se lleno de balón tras combinar magníficamente con Reyes, al que servidor el primero, hemos puesto en el disparadero muchas veces, pero que está más implicado en el proyecto que nadie.
Con el gol del utrerano llegó la locura a los millones de hogares rojiblancos. Besos, abrazos y una alegría desbordante que fue éxtasis con el segundo del Kun, para que los niños colchoneros puedan empezar el curso sacando pecho y mi amiga Mar pueda seguir enarbolando que su “Diamente rojiblanco” es talismán.
Coda: sé que no es día de reproches, pero Jesús García Pitarch ha vuelto a demostrar, bajando al césped, que es una autentica cucaracha como ser humano.